lunes, 15 de marzo de 2010

ARMADA 70


Los comandantes de la expedición pacificadora a Costa Firme,general don Pablo Morillo (izq) y almirante don Pascual Enrile (der)


Bolivar en Jamaica (ext.derecha)










Morillo llega a Cumaná.
De Margarita pasó el Pacificador directamente a Cumaná a bordo del bergantin “Ifigenia” mientras que el resto de los buques recalaron a la isla de Coche con el propósito de hacer aguada (?) y efectuar algunas reparaciones rutinarias..

La extraña voladura del "San Pedro Alcántara" (*)
En la noche del 23 de de abril de 1815, allí en Coche se produjo un extraño accidente, un incendio descontrolado en el buque capital de la expedición, el navío “San Pedro Alcántara” causó una terrible explosiòn a bordo hundiéndose el inmenso buque en escasos minutos. Con su destrucción se perdieron muchas piezas de artillería de campaña, ocho mil fusiles , gran cantidad de pertrechos, las provisiones y lo más lamentable, doscientos cuarenta y cinco soldados que fallecieron instantáneamente. Se perdió además todo el dinero efectivo y los registros contables de la expediciòn.
Investigaciones efectuadas posteriormente sobre este incidente,( precisamente por las mismas autoridades españolas ) por más de haberlo intentado, no pudieron llegar a una conclusión definitiva . Sin embargo dentro de la duda razonable,se llegó a insinuar la posibilidad de existir un caso de corrupción administrativa dentro de la escuadra , habiéndose provocado el incendio dolosamente como una forma posible de ocultar evidencias. ( ** )

Morillo en Caracas.

El 11 de mayo de 1815, el general Pablo Morillo hizo su entrada (***) en Caracas y procedió a encargarse de la Capitanía General. Lo primero que hizo a su llegada, fue instituír un Consejo de Guerra Permanente presidido por don Salvador Moxó para juzgar a quienes se les imputaran adhesiones o simpatías hacia la Independencia.


Bolívar regresa a la Nueva Granada.

Después de su "desfenestramiento” sufrido en Carúpano, Bolívar dirigió nuevamente sus pasos hacia la Nueva Granada con la esperanza de poder lograr allí auxilios para continuar la guerra en Venezuela.
En la Nueva Granada la situación se había tornado ahora demasiado complicada, existía de hecho una guerra civil declarada entre las provincias que se enfrentaban a la Confederación, cuya representación la ejercía el Congreso. Ante ésta entidad se presentó Bolívar y procedíó a rendir cuenta sobre lo que había sido su campaña en Venezuela, cuyo patrocinio había sido acordado precisamente por el Congreso de la Nueva Granada antes y durante la Campaña Admirable. Por propia solicitud fué aceptado para tomar parte en el servicio militar dentro de las tropas del Congreso, asignándosele la peculiar misión de obligar a la rebelde provincia de Cundinamarca a someterse y unirse a la Federación.
El 12 de diciembre de 1814 dirigió la campaña sobre su capital Bogotá al tiempo que se dedicaba a organizar las fuerzas que habrían de someter también a Santa Marta y Rio Hacha,regiones igualmente disidentes. Sus gestiones militares en Nueva Granada no tuvieron el éxito deseado, muy pronto se vió enlazado en las intrigas de otros jefes militares, que veían en Bolívar un elemento extranjero y advenedizo, contrario a sus intereses y proyectos, dándose por lo tanto a la tarea de contrariarlo y malponerlo en todas las circunstancias posibles.
El principal oponente a las acciones de Bolívar lo era el brigadier Manuel Castillo, quien era a la sazón el jefe patriota de Cartagena y cuyas críticas malsanas y disolventes –de vieja data-, se convirtieron día tras día en un peso insoportable para el Libertador. De haber persistido en continuar porfiadamente enfrentando las dificultades que Castillo y otros ponían en su camino , terminaría Bolívar involucrándose en una guerra fratricida y ajena donde nada o muy poco tenía que buscar. Esa no era la idea,su guerra y sus esfuerzos pensaba él, deberían ser dirigidos contra España y sus intereses,nunca contra faccionalismos intestinos que no debían ser de su incumbencia. Así que prefirió renunciar a su empleo militar en la Nueva Granada y buscar otros rumbos menos enojosos.

Bolívar en Jamaica.

El día 9 de mayo de 1815 salió Bolívar de Cartagena a bordo de un buque inglés, la (“H.M.S Decouverte”) y se dirigió a Kingston donde recaló el 14 de mayo. Le acompañó un nutrido grupo de sus partidarios que le seguían siendo incondicionales.( )
A su llegada a Jamaica, el Libertador fue recibido con especial cortesía por el Gobernador de la isla, Lord William Montagu,el quinto Duque de Manchester, aún cuando las autoridades británicas se cuidaron de no establecer compromisos oficialmente.
Bolívar y sus seguidores debieron sostenerse en Jamaica por sí mismos, con recursos muy exiguos que los mantenían casi al borde de la pobreza extrema. Allí en Kingston, alojados en residencias de nivel marginal (de mala muerte), expuestos a todo tipo de contingencias, los remanentes del espíritu patriota de Venezuela luchaban desventajosamente por mantener en alto su propia dignidad y sus altos ideales.(****)
La vida les era muy difícil en esos momentos. Bolívar mismo arrastraba la vergüenza de mendigar auxilios de terceros, tanto para sí como para sus compañeros de exilio, además estaba consciente que su vida corría peligro constante. Estuvo a punto de ser asesinado por encargo de agentes españoles, y salvó su vida gracias a un golpe de suerte. Equivocadamente otra persona fue sacrificada en su lugar.

Bolívar periodista.

Bolívar se dedicó a escribir, publicando sus artículos en los periódicos de la isla, procuraba desmentir o al menos contrarrestar la profusa propaganda que los españoles realistas desplegaban en todas partes del Caribe en contra de los movimientos independentistas que se venían produciendo en las colonias de América. En cierta forma, los escritos de Bolívar tenían fama y eran leídos con profusión, lograban su cometido gracias al estilo claro y contundente que sabía desarrollar para cada tema, en especial para los temas de transición política que eran predominantes en esa época.

La Carta de Jamaica. (qv)

Un influyente caballero de Jamaica, Mr. Henry Cullen le escribió a Bolívar una carta el 29 de agosto de 1815 manifestándole sus deseos de informarse sobre la verdadera situación existente en la Venezuela del momento. Seguramente el caballero mencionado esperaba una respuesta formal, un tanto confidencial, de poca extensión y sin entrar en demasiados detalles. Fué sin embargo Mr.Cullen sorprendido por un completo tratado de filosofía política y de visionaria inspiración. Todo un compendio de sabiduría producido por la pluma de Bolívar, y que tituló "Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla”.( 6 de septiembre de 1815) Nunca llegó en el texto de su “carta” a mencionar el nombre del destinatario .


(*) Con éste era el segundo navío del mismo nombre que se perdía. El "San Pedro Alcántara" (I) naufragó en Peniche, al norte de Lisboa al chocar con rocas sumergidas el 2 de febrero de 1788 procedente del Perú. Fallecieron 152 personas entre ellos varios indios que venían prisioneros a la península por haber tomado parte en la rebelión de Tupac Amaru. Y un inmenso cargamento de oro y plata también se perdió en el naufragio.

(**)El almirante de la flota y segundo de la expedición era el teniente general de la armada española don Pascual de Enrile.

(***) Una gran muchedumbre salió a recibirlo alborozada portando banderas españolas, gritando "Viva Morillo". Se repetía la historia de las turbas caraqueñas de lealtades cambiantes, una y otra vez. Por cierto que Morillo no era muy aficionado a estas manifestaciones de falsa alegría. Así lo llegó a manifestar en varias ocasiones, incluso al entrar en Bogotá tiempo después, lo hizo de incognito, evadiendo una recepción florida que le tenían preparadas las bellas damas de la sociedad bogotana. Las circunstancias de la guerra lo hicieron cruel y arbitrario, pero Morillo poseía un gran sentido del profesionalismo militar, que lo hicieron diferente a la mayoría de los jefes españoles que dirigieron la guerra en Venezuela.

(****) Muy pronto debieron abandonar la isla Bolívar y sus partidarios, por una petición de las autoridades inglesas. Las presiones del gobierno español eran tan fuertes. que la presencia de los patriotas en Jamaica constituía para los ingleses una gran molestia. España estaba en paz con Inglaterra y ambas habían mantenido una reciente alianza contra Bonaparte.

domingo, 14 de marzo de 2010

ARMADA 69







General Juan Bautista Arismendi(arriba) y Teniente General don Pablo Morillo .











La expedición pacificadora de Pablo Morillo.
En España se sabía que todo el territorio de Venezuela estaba yá en manos realistas. El brigadier Francisco Tomás Morales se habìa concentrado en las costas cercanas a Carúpano preparando un desembarco sobre la isla de Margarita, el único sitio donde todavía se hacía sentir la presencia insurgente liderizada por Juan Bautista Arismendi,con el apoyo de José Francisco Bermúdez recién llegado de Guiria en la península de Paria.
Bajo las presentes circunstancias, decidieron las autoridades del Reino, enviar una expedición lo suficientemente numerosa que permitiera restablecer de una vez por todas el dominio español en Venezuela.

Morillo parte de Cádiz.

El 17 de febrero de 1815 a primeras horas del día salió de Cadiz una amplia formación naval, integrada por el navío de 80 cañones, el “San Pedro Alcántara” (buque insignia), 20 entre fragatas (2) corbetas y bergantines de guerra (18) y 47 buques de transporte conduciendo a su bordo 10.642 efectivos militares de las armas de infanterìa (7 regimientos de línea) , caballerìa (cuatro escuadrones) , artillería (húsares, artillería volante y de a caballo), compañías sueltas de ingenieros (zapadores) y servicios generales (obreros). Como comandante de esta expedición, se escogió a un prestigioso general, el Mariscal de Campo( general de división)don Pablo Morillo. El mando naval estuvo asignado a un marino también muy prestigioso, el almirante don Pascual Enrile.
La tripulación de los buques estaba formada por unos 15000 efectivos. A los expedicionarios se les había informado mucho antes de zarpar, que la expedición se dirigía a Buenos Aires para cumplir tareas relativamente fáciles y rutinarias en un país interesante, agradable y pacífico. Este engaño se produjo expresamente para evitar que las tropas pudieran amotinarse si se les hubiera informado que el destino era Venezuela, donde como ya era sabido, existía una guerra muy enconada, allí donde los elementos más comúnes eran la confrontación violenta y la muerte.
En la mañana del 25 de febrero,a la altura de las islas Canarias,el “San Pedro Alcántara” se puso al pairo (*), enviando señal a todos los buques de la formación hacer lo mismo y que enviaran cada uno de ellos, un bote con oficial abordo para recibir instrucciones del comando de la flota.
Las instrucciones fueron demoledoras: se debía informar a todos los expedicionarios que el destino final no iba a ser Buenos Aires sino la costa firme de Venezuela, según las órdenes selladas que se habían recibido.Es fácil suponer la indignación y el desagrado de todos los expedicionarios, oficiales y tropas, al saberse engañados en esta forma tan premeditada. No se produjo reacción tumultuosa alguna, porque hacerlo en alta mar habría sido totalmente inconveniente y fatal. No había más remedio que seguir adelante.
La expedición llegó a Puerto Santo en las cercanías de Carúpano. Allí acudió el brigadier Morales a reunirse con Morillo para darle cuenta de sus operaciones. El plan de Morales era embarcar sus tropas (3000 soldados nativos) en 32 buques que había logrado reunir en la costa y producir con ellos un desembarco en Margarita, último bastión de los patriotas.

Llegada de Morillo a Margarita.

En la mañana del 7 de abril de 1815 la flota española llegó a la isla fondeando confiadamente en la bahía de Pampatar (entre La Caranta y El Morro) Algunos buques de la expedición- sin fondear en Margarita- continuaron para La Guaira directamente, llegando a ese puerto del 8 al 9 de abril.
Arismendi y Bermúdez vieron llegar a la escuadra expedicionaria . Este último, hombre de carácter recio, irascible y temperamental, decidió marcharse abriéndose paso en una flechera (la “Golondrina”) por entre medio de la formación de los buques españoles que sorprendidos por su sorpresiva arrancada, lo dejaron pasar sin intentar detenerlo.(¡Abran paso... que vá el general Bermúdez!). Bermúdez primero recaló en Granada, después en Martinica , posteriormente en San Thomás para terminar refugiándose en Cartagena. ¿Quién es ese loco? dicen que preguntó Morillo,muy divertido

Rendición de Arismendi ante Morillo.
Arismendi debió entre tanto actuar en forma diferente. Palpando la imposibilidad de resistir la enorme fuerza enemiga, determinó abrir negociaciones y prefirió asumir una actitud resignada y formal. Ordenó izar bandera parlamentaria , se envió un bote con oficio al navío y se esperó un tiempo prudencial hasta que el navío también izara la bandera blanca. Al final el general Morillo dispuso unilateralmente que la entrega debería ser incondicional, que esa misma tarde se enarbolase el pabellón de Fernando VII y que se saludase éste por todas las baterías de tierra saludo que sería contestado ceremonialmente por la escuadra. Disponía también que "los gobernantes,el Cabildo,los curas y dos hacendados de los mas pudientes vinieren a la fragata que estaba fuera de la línea, a prestar juramento de fidelidad; que todas las armas se recogiesen en las casas consistoriales; que ningún buque saliese del puerto, y que el bergantin “Guatemala” ( ** ) con su tropa y enseres se incorporase en el momento a la escuadra” Continuaba la disposición puntualizando que “aquel era el lenguaje con que los vasallos suplicaban al Rey ..etc etc”

Extraño comportamiento de Arismendi.
Se dice que el general Arismendi, quien era la máxima autoridad presente en la isla, aceptó con humildad y sin objección las condiciones impuestas. Testigos presenciales señalaron que él mismo teatralmente se humilló. “Lloró ante Morillo,se hincó de rodillas (***) y logró que el Pacificador le incluyera entre los nombres de su primer decreto de amnistía”( así lo escribe Guillermo Ruiz Rivas en su obra "Simón Bolívar mas allá del mito". (qv) pagina 290 ).
Dicen que Morales conociendo por referencias al taimado Arismendi, aconsejó a Morillo que no se dejara engañar por el aparente arrepentimiento de ese “mañoso” personaje.
Morillo increiblemente impresionado se negó a escuchar a Morales y concedió el perdón solicitado. "¡No le hé pedido su opinión, señor brigadier!" dicen que fué su áspera respuesta a la observación de Morales.
Narra Rafel Sevilla en sus memorias,(citado por Ruiz Rivas) que Morales rojo de ira replicó a su superior “Mi general,no haga usted semejante cosa. Este hombre que tiene usted a sus plantas no está arrepentido; le está engañando a usted miserablemente”…...”no es hombre, es tigre, salido de las selvas del infierno”..”Esas lágrimas que vierte son de cocodrilo”.

Muy pronto en verdad habría de lamentar Morillo su gran error de haber perdonado a Arismendi. En una carta de éste dirigida a Don José Fernández Madrid ( Santa Fé 4 de agosto de 1816) quien solicitaba la clemencia del Pacificador, dice textualmente: “extendí el olvido de lo pasado hasta sobre los habitantes de Margarita, sin exceptuar el monstruo, al vil asesino y perjuro Arismendi. La malvada conducta de éste me há impedido llenar enteramente y sin límite las clementes intenciones del Rey, pues S.M. y la posteridad clamarían contra una indulgencia tan fuera de lugar, y que causaría nuevos males si se obrase de otro modo después de aquel ejemplar, siendo aquel monstruo la causa principal de que se empleen medidas de severidad”.
En ese momento puntual , cuando Arismendi se rinde ante Morillo y entrega a Margarita,se considera temporalmente disuelta (aunque no extinguida) la "II República".Persistieron focos clandestinos muy activos que nunca jamás llegaron a claudicar..


(*) Ponerse al pairo un buque es detener la marcha totalmente, pero sin arriar las velas. Estas se hacen poner en "facha", que significa enfrentadas al viento, lo que hace que el buque deje de avanzar.

(**) El "Guatemala" había sido apresado recientemente por los margariteños.

(***) Nadie le había pedido que se humillara arrodillándose. Solo habría bastado que entregara su espada, de acuerdo a las costumbres militares de la época. Pero Arismendi prefirió el recurso teatral, creyendo impresionar al general Morillo, lo cual aparentemente logró.

sábado, 13 de marzo de 2010

ARMADA 68


Monumento a Ribas en La Puerta de Caracas.




La Segunda República sobrevive.

Por mucho que quisieron,la llamada” Segunda República” no llegó a extinguirse esta vez . Bolivar y Mariño debieron ausentarse de Venezuela por razones de fuerza mayor y con ellos lo hicieron tambien 42 oficiales que siempre les fueron incondicionales tanto en el éxito como en la desgracia. Pero el espiritu de lucha continuó intacto en Venezuela. Ribas, Piar, Bermúdez, Monagas, Zaraza, Sucre, Cedeño, Remigio Femayor y otros campeones, procuraron mantener viva la lucha por la libertad, ahora confinados en los limitados espacios del territorio oriental. Por allá en occidente había surgido también un nuevo germen de resistencia liderizado por el general Rafael Urdaneta y un pequeño grupo de patriotas que le secundaban.

Bermúdez al mando.

Ahora, sin más remedio correspondía al general Bermúdez asumir el protagonismo de la guerra en Oriente.Con la ausencia forzada de Mariño, se le consideraba por méritos el más caracterizado para cumplir esta tarea. Después de ser derrotado en Aragua de Barcelona se retiró por la vía de Urica hacia Maturín . Allí logrò organizar un cuerpo de 1500 combatientes que enfrentó al coronel Francisco Tomás Morales quien venía persiguiéndolo al frente de 4000 llaneros realistas.
Con el concurso valioso de los coroneles Manuel Cedeño y Remigio Femayor, Bermúdez infligió el 16 de septiembre de 1814, una flagrante derrota al español Morales, quien dejó mas de 800 muertos y un valioso parque en manos de los patriotas.
El día 23 de septiembre llegó a Maturin procedente de Carúpano, el general José Felix Ribas con 400 hombres que sirvieron de oportuno refuerzo a las tropas de Bermúdez. Ambos jefes unieron sus fuerzas al principio pero luego las volvieron a desunir por desacuerdos surgidos entre ellos por cuestiones inoportunas de prelación y antigüedad.

Batalla de Los Magueyes.
Bermúdez con su propio ejército salió al encuentro de Boves que venía desde Cumaná por la vía de Guanaguana. Para evitar que éste se juntara con Morales en Urica se prefirió con sano juicio, adelantar el encuentro, aún en condiciones no favorables. En el sitio de Los Magueyes se produjo el combate, quedando la victoria para Boves. Bermúdez derrotado (por agotamiento de municiones ) debió regresar a Maturin donde se reunió nuevamente con Ribas.

Batalla de Urica. Muerte de Boves
Ahora si, integrados ambos contingentes bajo el mando de Ribas, salieron a buscar a Boves que yá se había juntado con Morales por los lados de Urica. Se dió la batalla y los patriotas fueron derrotados. Aunque Boves murió luchando bravamente en el sitio, Morales logró completar el triunfo de los realistas.
Con Urica se acabaron las batallas del año 1814. Una última resistencia en Maturín fué efímera y desgraciada. Ahora los españoles volvían a dominar casi totalmente en Venezuela, con excepción de la isla de Margarita, donde Arismendi conservaba todavía-a duras penas- una tímida y tenue presencia republicana.

Bermúdez escapa de sus perseguidores.
Bermúdez para salvarse, se separó de Ribas internándose en las montañas del río Tigre con algunos seguidores. Trajinando el Delta pudo llegar finalmente a Güiria donde se preparó para continuar resistiendo.Con sus guerrillas estableció un esquema defensivo en las cercanías del pueblo de Soro, allí debió enfrentar los ataques del teniente de navío Juan Gabasso, que comandaba una avanzadilla del ejército de Morales.
No pudiendo sostenerse Bermúdez por más tiempo ante las poderosas embestidas del mismo Morales ya llegado a la zona, decidió el 16 de febrero de 1815 embarcarse furtivamente en Guiria y junto con su guardia de honor buscó refugio en Margarita, desde donde tuvo que partir más tarde - ahora hacia Cartagena - al presentarse Morillo a esa isla con su gran expedición.

Muerte de Ribas.
El general Ribas por su parte también se internó en las montañas tratando de encontrar salida hacia los llanos centrales. No corrió con suerte, fué denunciado a los españoles por un negro esclavo y apresado en las cercanías de Tucupido, resultando mal herido al intentar resistir al arresto. Poco después en ese mismo lugar fué bárbaramente ultimado, su cabeza le fue cortada para exponerla- frita en aceite de Castilla- primero en Barcelona y luego en Caracas donde las turbas fanatizadas (las mismas turbas caraqueñas de siempre portando banderas de Boves) celebraban complacidas una especie de carnaval ante el macabro espectáculo.

viernes, 12 de marzo de 2010

ARMADA 67

Disensiones tormentosas entre los mandos patriotas.

Bolívar al frente de los trescientos hombres que le quedaban, encontró una Barcelona hostil, casi ganada para los realistas. Decidieron entonces continuar la retirada hacia Cumaná , acompañados de los remanentes de la inmigración que había salido de Caracas.
“Por el pedregoso camino avanzaban los espectros humanos como sonámbulos, hinchados los pies, hambrientos, aterrados. Caían los débiles.Bolívar les alentaba para levantarles el ánimo” (extracto de “Simón Bolívar, mas allá del mito”de Guillermo Ruiz Rivas, pag.249).

En Cumaná las cosas nos estaban mejores. Reinaba el caos por todas partes. Abundaban la anarquía y el terror. Las autoridades civiles casi habían dejado de funcionar y las militares estaban totalmente divididas..
Bolívar se reunió en Cumaná con Santiago Mariño, con José Félix Ribas, Montilla y otros jefes patriotas, para debatir entre ellos cualquier forma de acción que les permitiera recuperar el control perdido. Era realmente difícil encontrar una solución prometedora ante tantas dificultades, mientras que se recibían noticias constantes de que el enemigo se aproximaba, lento pero seguro.

Ribas se mostraba disgustado con el Libertador, su sobrino. Le echaba en cara la derrota de la Villa de Aragua y hasta lo llegó a tildar de cobarde por haberse retirado antes de tiempo.
En pleno debate, como para agravar la situación, se tuvo conocimiento de que José Bianchi, el corsario italiano jefe de la escuadrilla de la República ( * ) se preparaba a partir con sus buques, llevándose sin autorización el tesoro de los patriotas y un considerable parque perteneciente al ejército. Bolívar y Mariño embarcaron inmediatamente (en el “Jove” de Bianchi) navegaron con él y le conminaron a desistir. Al atracar en el puerto de Juangriego, exigieron al marino que devolviera los bienes sustraídos. Ante las argumentaciones válidas expuestas con firmeza por los dos generales, Bianchi accedió a negociar, aceptando devolver los buques y efectos que tenía embarcados, exigiendo solamente para sí en propiedad, dos goletas(la “Colombiana” y el “Centauro”) y un tercio de las joyas del tesoro, como forma de pago por sus servicios que no le habían sido todavía remunerados.
La goleta “Intrépido Bolívar” quedaría para Margarita, la “Carlota”se enviaría al general Ribas (en Carúpano) y la “Cumanesa” viajaría a San Thomas con los emigrados.

La propuesta fué aceptada y el problema quedó zanjado por fin de mutuo acuerdo
Pero las naves que quedaron a Bolivar y Mariño , los bergantines “Arrogante Maturinés”(teniente de fragata Felipe Esteves) y la “Culebra” (alférez de fragata Anselmo Esteves-hermano de Felipe-) no pudieron atracar en Pampatar en busca de agua y provisiones, porque al acercarse a puerto (el 28 de agosto de 1814) fueron recibidos - por órdenes del general Piar, gobernador militar de Margarita - a cañonazo limpio por las baterìas de tierra.
Ambos bergantines tuvieron que retirarse apresuradamente, pues a causa del ataque imprevisto, sufrieron daños de cierta magnitud, incluyendo algunas muertos y heridos dentro de la tripulación.

Bolivar y Mariño en Carúpano.

Bolívar y Mariño debieron regresar con sus buques al puerto de Carúpano el 3 de septiembre de 1814- Allí, al desembarcar fueron arrestados y desarmados por órden de José Félix Ribas además de serles incautado, todo el cargamento que conducían abordo .
En Carúpano estaban ahora concentrados los jefes patriotas, muy interesados en revisar la crítica situación y decidir las acciones que debían tomarse para enfrentar las amenazas de Boves y Morales que avanzaban en Oriente.
Se reunieron (el 2 de septiembre) en asamblea, procediendo a elegir como jefes supremos de la guerra, a José Félix Ribas y a Manuel Piar, al tiempo que declaraban traidores y proscritos a Bolívar y Mariño, a quienes señalaban como "desertores y malos ciudadanos por haberse embarcado, separándose del ejército y abandonando el territorio de Venezuela , ocupado por Morales y Boves". Se llegó inclusive a proponer que fueran condenados, Bolívar al destierro y Mariño a muerte.(Sin embargo por una decisión del mismo Ribas se les permitió, la libertad de movimiento dentro de la ciudad bajo palabra de honor).
Sobre este incidente, Ribas escribía a Martín Tovar Ponte el 9 de septiembre de 1814;”Bolivar y Mariño con los suyos, llegaron a Carúpano acosados del hambre y de la sed, porque carecían de provisiones; allí los sorprendí, arresté sus personas y les quité la plata , pertrechos y fusiles que les habían cabido en suerte; los dejé allí sobre su palabra de honor, pero luego que monté a caballo para venirme, la quebrantaron fugándose con los dos buques de guerra que trajeron (se refiere al “Arrogante Maturinés” y la “Culebra) , corrompiendo a los comandantes de ellos al efecto”

Total desconocimiento a Bolívar y Morillo .

Todo lo anterior era una tramoya. Ribas simulaba ejercer severidad hacia Bolívar y Mariño, ambos en desgracia. Pero no estaba dispuesto a dejarlos caer en manos de Piar en quien adivinaba perversas intenciones hacia ellos. Este,según opinión de Ribas preparaba una intriga para poder liquidarlos en cualquier momento. Por esas razones, antes que Piar llegara a Carúpano como lo tenía anunciado, Ribas dispuso subrepticiamente que los dos jefes se embarcaran y partieran cuanto antes aparentando una fuga. Ese mismo día (el 8 de septiembre) Ribas le entregó personalmente a Bolívar un oficio para ser presentado al presidente del Congreso de Nueva Granada. Allí –entre otras cosas- le plantea Ribas al dignatario neogranadino haber “deliberado, de acuerdo con el general ciudadano Simón Bolívar, que pase éste a ese Gobierno, no solamente para que procure e impetre de él los auxilios que V.E. juzgue bastantes a restaurar lo perdido, sino también para que continúe sus servicios a esa Confederaciòn…..penetrando por Cúcuta hasta encontrar con la división que tenemos por las provincias de Occidente al mando del general
Urdaneta”. Dios, etc..7 de septiembre de 1814. José Felix Ribas”. El incidente de la fuga fué aparentemente un invento de Ribas, para cubrir las apariencias.

Seguramente que Bolívar nunca llegaría a olvidarse del comportamiento de Piar en estos momentos de amargura. El que siembra vientos…recoge tempestades.
Ambos jefes, Bolívar y Mariño, desconocida como fué su autoridad ahora en Venezuela, y perseguidos por sus propios conmilitones, debieron refugiarse primero en Curazao- por poco tiempo- y luego en Cartagena, donde una vez más ofrecieron sus servicios al Congreso de la Nueva Granada.

jueves, 11 de marzo de 2010

ARMADA 66


Boves absoluto. El azote de la República.

Engreído por cu cadena de triunfos, Boves conducía su guerra particular sin reglas y sin otras limitaciones que no fueran su única voluntad. Sostener que el personaje combatía en nombre de España o de su Rey,subordinando sus decisiones a las directrices supremas de un gobierno establecido, era una falsedad total. Si acaso llegó a hacerlo alguna vez, en los comienzos, fue para aprovecharse de las circunstancias favorables y solo para eso. Por lo demás no estaba en su espíritu levantisco, reconocer ni jefes ni autoridades superiores. La suprema autoridad era él y su fuerza era la de sus propias armas. Caudillo o cacique de turbas armadas era el título que más le convenía en lugar de general o comandante de tropas convencionales. No llegó a ostentar grados militares durante su corta carrera, porque nadie se los dió. Cuando el lejano Rey de España quiso otorgarle como premio un grado de coronel, su respuesta fue tajante y despectiva: “yo produzco coroneles todos los días”.
La máxima autoridad nombrada por España en Venezuela debía ser el Capitán General. Ese cargo recaía en esos momentos,sobre el mariscal de campo don Juan Manuel de Cajigal y Niño, un militar de carrera expresamente designado para tal fin. Boves arrogante y desaforado se negò a prestarle obediencia, estaba convencido- con mucha razón- de tener todo el poder en sus manos y se percataba además de la poca fuerza que disponía el Capitán General para hacerse obedecer.

Cajigal humillado, no tuvo otra alternativa que retirarse a Puerto Cabello, otorgando que aquel se convirtiera de hecho en jefe absoluto e incontrastable.
Boves al enterarse de la retirada de Bolívar desde Caracas o Oriente, ordenó en Calabozo a su segundo Francisco Tomás Morales que procediera a efectuar una rápida persecuciòn. En Aragua de Barcelona (sobre la vía a Oriente) logra Morales (con 8000 hombres) dar alcance a los fugitivos,que reunidos en esa estratégica población se preparaban para ofrecer una enconada resistencia . Se juntaron las tropas caraqueñas llegadas con Bolívar (unos 2000 efectivos) y las orientales bajo el mando de José Francisco Bermúdez (con 1000 efectivos aproximadamente). Este último se encargó de comandar la defensa del recinto, fortificando los puntos clave de aproximación y atrincherándose sólidamente. Bolívar era partidario de presentar una defensa mòvil, sin atrincheramientos fijos; pero en última instancia prevaleció la iniciativa de Bermúdez,(éste impuso su voluntad porque no era en ese instante subordinado de Bolívar,estaba en territorio propio y pertenecía además al ejército de Oriente). Los resultados probaron ser desastrosos, las fuerzas republicanas fueron literalmente destrozadas( 17 de agosto de 1814), las pérdidas fueron inmensas, y muchos de los prisioneros al rendirse eran ejecutados en el sitio por decisión de Morales. Aquellos que se refugiaron en la iglesia del pueblo, fueron literalmente pasados a cuchillo (degollados).
Bolívar logró con pocas fuerzas retirarse hacia Barcelona. Bermúdez resistió un poco más, pero al final debió tambien retirarse casi solo para Maturin por el camino de Urica, apenas lo acompañaban en su huída, José Tadeo Monagas y un pequeño grupo de caballería.
En Maturín , Bermúdez reorganizó un contingente para repeler a los invasores, se rodeó con soldados de prestigio como Cedeño, Zaraza,Monagas, Antonio José de Sucre , Agustin Armario (entre otros) y con ese pequeño ejército pudo esta vez vencer a Morales en Maturin, (15 septiembre de 1814) haciéndolo huir en direcciòn a Urica.

El 16 de julio de 1814 entraron a Caracas las hordas victoriosas de José Tomás Boves. Fue una fecha muy triste para los patriotas de corazón, aquellos que ahora enfrentaban con deseperación y angustia la realidad presente
La entrada de Boves no fué recibida sin embargo con frialdad absoluta, como se recibe a un enemigo victorioso. Todo lo contrario. Al conocerse su aproximación por Antímano, ya en Caracas en los alrededores de Capuchinos algunas turbas desenfrenadas daban vivas al invasor y patentizaban abiertamente la inmensa alegría por su llegada. Con las consignas de ¡Viva Boves!¡Muerte a los traidores! se reproducía una vez más aquel fenómeno marcado en las acomodaticias turbas caraqueñas que tradicionalmente- cubiertas con el falso ropaje de populares- se pliegan al vencedor de turno sin importarles mucho cual sea su verdadera calaña. A rey muerto rey puesto. Apenas un año atrás habían vitoreado triunfalmente a Bolívar al término de la “Campaña Admirable”, y antes a Monteverde y previamente a Francisco de Miranda, o a Emparan o al tirano Aguirre. La gente era la misma, solo cambiaban el color de las chaquetas y los receptores de sus adulantes consignas.

Boves era de espíritu inquieto y emprendedor. Solo permaneció en Caracas por poco tiempo. Nombró a algunos de sus secuaces para que se encargaran de imponer el pánico entre los pocos patriotas reconocidos que aún permanecían en la ciudad y entre los que despertaran sospechas de tales. Lo importante para él era buscar la acción, continuar la guerra como deporte emocionante. Su personalidad – afirmaba- no tenía hechura de gobernante, preferìa la movida peligrosa, la jugada del conquistador y aventurero. La clásica figura de un “filibustero” moderno, autónomo, libre, sin Patria y sin Ley. Que gobernaran otros en su nombre, pero que a él nadie lo gobernara, ni el mismo Dios, como solía blasfemar.Regresó a Calabozo para reponerse y organizar mejor sus planes y sus fuerzas. Habiéndose desplazado el esfuerzo de la guerra hacia Oriente, pues hacia allá dirigiò Boves su atención y su presencia dejando en su camino una marcada estela de triunfos y maldades.
Ocupó simultáneamente Aragua de Barcelona, Santa Ana y San Joaquin el 11 de septiembre de 1814 degollando gente por montones, el 20 de septiembre invadió a San Mateo (oriental) degollando más gente, siguió el 22 hasta Barcelona donde continuó su sistemático festín de exterminio, ejecutado gente a machete limpio a orillas del Neverí.

Batalla de Urica. Muerte de Boves.
De Barcelona Boves marchó hasta Cumaná (16 octubre 1814) donde ordenó matar a todo hombre que encontraran desde los 14 años para arriba. Hasta que un día-muy temprano tal vez- salió para Maturin con las mismas malvadas intenciones , encontrando su destino final en la batalla de Urica. Allí murió triunfante, ese bravo español de Asturias, irreductible, altivo y obstinado, valiente y temerario, atravesado en plena lid por un lancero anónimo. El llamado “azote de la República” dejó de existir ese día 5 de diciembre de 1814.
Es interesante pensar adonde habría llegado Boves si en lugar de morir en la guerra, hubiese logrado la conquista total del territorio y consolidado su poder absoluto. ¿Se habría subordinado a las autoridades españolas y sometido a ellas su autoridad y dominio ?. Probablemente nó, porque en medio de sus conflictos nunca llegó a sentirse español ni representante de esa nación. Es más, se piensa que en lo más profundo de su alma, despreciaba a los mismos españoles. Si Boves hubiera triunfado completamente en la guerra, de seguro habría creado una república o un reino independiente para gobernarlo a su libre albedrío, sin reconocer otra soberanía que la suya propia.

miércoles, 10 de marzo de 2010

ARMADA 65


La emigración a oriente. (Cuadro de Tito Salas)

Lo que se llamó “la emigración a oriente” fué sin dudas un desastre estratégico de primerísima magnitud. Detrás del ejèrcito de unos 1400 hombres(caballería de Soublette y Carvajal, infantería de Josè Leandro Palacios y los pocos soldados de Luciano D’Elhuyar) se movilizó- el 6 de julio de 1814- gran parte de la población civil, unos 4000 ingenuos ciudadanos agobiados por el terror de lo que se avecinaba y al mismo tiempo impreparados para una empresa tan larga y riesgosa como era el trayecto desde Caracas hasta Barcelona siguiendo-por ejemplo- la infernal vía de la costa (Petare,Guarenas, Guatire, Capaya, Rio Chico, Tacarigua, El Guapo,...y pare usted de contar). Sin duda una carga muy pesada para el ejército, proteger a tanta gente en circunstancias tan penosas y sin mayores recursos para hacerlo.
En principio, cada cual correría sus propios riesgos, riesgos inmensos que muy pronto habrían de materializarse en crueles realidades. Mas de la mitad de una frágil poblaciòn civil que emigraba a la buena de Dios detrás de un ejército casi desmantelado, perdió la vida miserablemente en el intento.
También aquellos que prefirieron quedarse en Caracas, debieron poner su cuota de sacrificios, ante la terrible persecución montada por el inefable comandante Juan Nepomuceno Quero, nombrado por Boves, gobernador militar de Caracas y encargado de reprimir con sangre todo atisbo de disidencia o rebeldía. Así de simple y sin consideraciones.

El via-crucis de los emigrados de Caracas.

“Veinte y tres días (así narra el historiador Dr.Vicente Lecuna )duró la marcha trágica desde Caracas hasta Barcelona ,expuesta a todo género de males, hambre, cansancio, enfermedades, lluvias torrenciales, las fieras de los bosques y los facciosos ávidos de botin, asomados en distintos puntos del tránsito”.
Los corsarios realistas se divertían tiroteando a los emigrados en sus travesías por la orilla del mar.
En los pasos de los ríos el general Bolívar y sus compañeros pasaban a mujeres y a enfermos en las ancas de sus caballos.” …”La travesía de los derrames de la laguna de Tacarigua duró tres dias. Dos goletas enviadas por Mariño al mando de Bianchi y Felipe Esteves”, navegando paralelamente a la costa, pudieron en cierta forma librar a los emigrados de los corsarios españoles”.

Otros autores narran con mayor dramatismo la odisea de los emigrados.”Mujeres violadas en las noches por los mismos soldados que las escoltaban de día, niños inocentes perdidos en la selva y devorados por los tigres o por los caimanes de los caños, serpientes venenosas en cantidades alarmantes., enfermos abandonados a su suerte, conflictos por robo de alimentos y otras pertenencias, suicidios, ahogamientos, deserciones, insubordinación de esclavos, enloquecimientos repentinos, venganzas sangrientas,intrigas, chismes, raterismo,disparos accidentales, sesiones de hechicería, llantos incontrolados,meas culpas, imprecaciones y blasfemias, todo eso montado sobre un dantesco escenario de terror y de perdición” Un gran peligro eran los esclavos cimarrones que abundaban por el lugar, escapados de sus haciendas al comenzar la guerra. También aparecían de vez en cuando partidas de indios flecheros, de los llanos de Clarines, que eran enviados por los realistas a escarmentar a los criollos.
El ejército al principio pretendió poner algún órden dentro de este caos generalizado, al ofrecer a los desvalidos ciudadanos cierto nivel de protección , pero como suele suceder, esta protección fue relajándose a medida que pasaban los días y escaseaban los recursos o sentían que se aproximaban más y más los implacables perseguidores, que avanzaban envalentonados y morbosos sin ninguna clase de restricción,estimulados seguramente por saber - con olfato de hambrientas alimañas- que "allá adelante habría cacería segura".
La retaguardia, encargada de proteger las espaldas de la columna en marcha,al principio ejecutaba con entusiasmo ciertas acciones retardatrices, tal como era su función específica, preparando bloqueos y emboscadas en puntos críticos, desfiladeros, pasos de ríos etc., pero pronto se cansaron de hacer la misma cosa una y otra vez. La marcha era demasiado lenta y el tiempo se hacía demasiado prolongado, aquel ir y venir entre gente menesterosa y desgraciada les causaba excesivo desgaste y aflicción. Además carecían de los necesarios relevos.La flotilla patriota, de vez en cuando, en alguna que otra playa les hacía desembarcar provisiones muy escasas, que a lo mejor optaban por compartir con las personas mas necesitadas,o con las que fueran de su preferencia.

Cesa la protección de retaguardia.
La protección de la retaguardia dejó de prestarse totalmente, esto implicaba que los rezagados- que eran por lo general los más débiles de la partida- al quedar abandonados a su suerte, caían fácilmente en manos de los aventureros que en la ruta acechaban metódicamente, casi siempre con perversas intenciones..
Las mujeres jóvenes-que habían muchas- sufrieron en su gran mayoría atropellos inenarrables.Debían pagar su protección y supervivencia con favores corporales, aceptando sin mas remedio a los desalmados padrotes que abundaban a diestra y siniestra. Y aún las mujeres maduras debían también sufrír o compartir su parte de vejación sin que mucho importaran raza, edad, aspecto o condición social, todo se hacía válido bajo la tradicional e innoble premisa de que “guerra es guerra mijita”.
A menos que para evitar las vejaciones hubiesen preferido morir, picadas de culebras, comidas de caimanes, mordidas por cunaguaros, orinadas por zorrillos o simplemente ensartadas en las inmensas espinas de corozo a que se arriesgaban por estarse ocultando imprudentemente dentro de la maleza circundante.

La futura heroína de la patria,la caraqueña doña Luisa Cáceres fué por cierto una de las que emigró a oriente detrás del ejército en retirada. Pudo llegar finalmente a Margarita, donde conoció al revolucionario Juan Bautista Arismendi y contrajo matrimonio con él. Más adelante,en tiempos de Morillo, doña Luisa sufrió crueles persecuciones, que la historia há registrado ampliamente.

martes, 9 de marzo de 2010

ARMADA 64


Boves apunta hacia el centro.

Para colmar la triste situación del país, los males aumentaban con la reaparición de Francisco Tomás Boves que ahora reforzado volvía por sus fueros, a sabiendas que las ventajas estaban de su parte.
Partió otra vez de Calabozo hacia el Centro, esta vez cual un moderno Atila al frente de un formidable ejército de 8000 hombres de guerra, casi todos de caballería, zafios llaneros semi-desnudos y salvajes dispuestos a arrasar con todo lo que encontraran en el camino, con la tácita aceptación de su caudillo,a quien fanáticamente,apodaban "el taita", sin Dios y sin Ley.
Era necesario detener a Boves a cualquier costo, la existencia de la República estaba puesta en la estacada una vez más, como ahoro todo el mundo lo adivinaba.
Bolívar propone a Mariño que para cortarlo se sitúe en Villa de Cura, negándole así la ocupación de la que había sido su base preferida de operaciones. Pero por iniciativa propia Mariño decidió esperarlo en La Puerta por considerar tal vez con razón que el sitio era más ventajoso para bloquearlo y detenerlo. El Libertador aceptó la decisión y se le unió posteriormente.

Primera batalla de La Puerta.
En la conducción de esta batalla prevalecieron el instinto estratégico y la astucia táctica de José Tomás Boves, que parecía dominar la materia. Engañados por las maniobras distraccionistas de éste, y reaccionando en confusión, los patriotas fueron sorprendidos y derrotados totalmente (15 de junio de 1814). Allí perecieron valiosos oficiales de la República, entre ellos los coroneles Antonio María Freites, Diego Jalòn, Antonio Muñoz Tébar y Juan Manuel Aldao.
Tanto Bolívar como Mariño pudieron escapar a duras penas de la debacle dirigiéndose a Caracas con la mayor premura. Aparentemente todo estaba perdido después de La Puerta.
Boves se enseñorea en toda la región, impone su voluntad absoluta y bajo su autoridad permite que se cometen los más grandes crímenes y atropellos contra las poblaciones conquistadas.
En Valencia sobre todo, los realistas se constituyen en un verdadero azote, la plaza que había estado defendida por el coronel Juan de Escalona, debe capitular sin remedio. Resultado de esta capitulaciòn fue el asesinato a sangre fría, a la vista de todos, del gobernador de la ciudad, el Dr. Francisco Espejo muerto a lanzasos en la plaza principal. Con el gobernador tambien murieron de la misma forma noventa ciudadanos de importancia, sesenta y cinco oficiales, y más de trescientos elementos de tropa.
El sitio de Puerto Cabello mantenido hasta ahora por el coronel Luciano D’Elhuyar, deja de existir. Este oficial decide mover sus tropas hacia Ocumare de la Costa y así lo participa al Libertador, quien al saberlo ordena a Brión hacerlos recoger en dos goletas y transladarlos hasta hasta La Guaira para que pudieran contribuír posteriormente en la defensa de Caracas. Llegaron a puerto el día 5 de julio.

Caracas fuera de control.
La capital caería en manos del tirano Boves mas temprano que tarde y nada podría hacer el Libertador por evitarlo. No podía en ese trágico momento esperar auxilios de nadie. Quedarse a defender Caracas, era perder la última oportunidad de reaccion y aceptar sin duda un trágico fin. La ciudad estaba prácticamente sitiada por las avanzadas (hordas irregulares) de Boves que venían desde Ocumare al mando de los guerilleros González y Machado. Al enfrentar una columna realista estacionada en el cercano lugar de Macarao, resultó fusilado el comandante Manuel Zarrasqueta y todos los subalternos que los acompañaban. Algunos honorables ciudadanos que prefirieron no emigrar con el Libertador, entre ellos el Conde de La Granja y el venerable anciano don Manuel Marcano enviados por los habitantes para pedir clemencia, fueron sometidos a torturas y finalmente pasados a machete.
La situación era esta vez mucho más angustiosa que la misma invasiòn de Monteverde dos años atrás. Las masas que un año antes habían vitoreado al Libertador en Capuchinos, ahora portaban banderas negras y rojas,atacaban a los ciudadanos honrados , saqueaban hogares y comerciosa mientras gritaban desaforados en favor del conquistador Boves. La eterna historia de las "turbas" caraqueñas, pescando en río revuelto,provocando el caos en todas partes.

Bolivar decide retirarse.

Ante tremendo dilema prefirió Bolívar ejecutar una inmediata retirada hacia el oriente (Margarita), creyendo encontrar en esa direción-con agua por medio- el respiro que tanto necesitaba para recuperarse y poder mas adelante detener las hordas realistas, o por lo menos para no caer en sus manos.